Estados Unidos advirtió este lunes en la ONU que “ha llegado el momento” de “agotar todas las vías diplomáticas” con Corea del Norte y abogó por imponer “rápidamente” las sanciones “lo más fuerte posibles” al régimen de Pyongyang.

En una reunión de urgencia celebrada por el Consejo de Seguridad para analizar la nueva prueba nuclear norcoreana, la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, criticó los 24 años de “medidas a medias y conversaciones fallidas” entre el organismo y el país asiático.

“Esta crisis va más allá de las Naciones Unidas”, dijo Haley, quien apuntó que Estados Unidos considerará a los países que hagan negocios con Corea del Norte como entes que “prestan ayuda a las temerarias y peligrosas intenciones nucleares” de Pyongyang.

La frenética actividad armamentística del régimen de Kim Jong-un durante las últimas semanas, en las que ha hecho un “uso abusivo de misiles y amenazas nucleares”, según la diplomática, muestra que “está pidiendo guerra”.

Haley aseguró que una guerra es “algo que Estados Unidos nunca quiere, y no lo queremos ahora”, pero señaló que la “paciencia” del Gobierno no es ilimitada y que defenderá a sus aliados y a su territorio.

Este domingo, tras confirmarse que Pyongyang había realizado su sexto ensayo nuclear, supuestamente con una bomba de hidrógeno, el jefe del Pentágono, James Mattis, también indicó que habría una “gran respuesta militar” por parte de EE.UU. ante amenazas al país o a sus aliados.

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En este sentido, Haley indicó que la idea de que Estados Unidos rebaje su actividad militar a cambio de que Corea del Norte no siga con su escalada armamentística es “insultante” y dijo que no va a “bajar la guardia” si tiene un arma nuclear y un misil ICBM “apuntándole”.

Solo las sanciones más fuertes posible nos permitirán resolver este problema a través de la diplomacia”, reiteró Haley.

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